Desesperada por la contundente derrota sufrida en el Congreso, la derecha autóctona y sus cabezas visibles –legisladores del McPrian, Norma Piña y sus ministros, las huestes golpistas que tomaron el Senado y conexos– no alcanza a digerir el golpe ni registra que todos sus cartuchos resultaron ser de salva: por mayoría calificada, aprobada está la reforma constitucional al Poder Judicial, con 86 votos a favor y 41 en contra.